Amado Dios, Fuente Suprema de amor y creación,
hoy me presento ante Ti con humildad y gratitud,
reconociendo que soy un ser espiritual teniendo una experiencia humana,
viajando a través del tiempo y el espacio,
aprendiendo, creciendo y despertando a la verdad universal.
En este momento, invoco la protección divina,
para que ninguna fuerza de oscuridad,
ningún pensamiento denso,
ninguna energía de baja vibración pueda tocar mi ser.
Rodeo mi cuerpo, mi mente y mi espíritu con una esfera de luz pura,
como un escudo de energía divina que repele todo mal,
que bloquea toda interferencia,
y que me mantiene alineado con la más alta vibración del amor.
Arcángel Miguel, guerrero de la luz,
envuelve mi ser con tu espada de fuego azul,
corta con todo lazo de miedo,
desvanece toda sombra que intente perturbar mi paz,
y guíame por el sendero de la verdad y la claridad.
Madre Tierra, sagrada y amorosa,
permite que mis raíces se hundan profundo en tu esencia,
que mi cuerpo se fortalezca con tu energía,
que mi conexión contigo sea firme, estable y armoniosa.
Que mi caminar por este mundo sea consciente,
y que cada paso que dé esté alineado con la misión de mi alma.
Padre Sol, gran dador de vida,
derrama tu luz sobre mí,
activa en mi ser la memoria ancestral,
despierta mi conciencia a la sabiduría universal,
para recordar quién soy,
de dónde vengo y cuál es mi propósito en este plano terrenal.
Activo ahora la chispa divina en mi glándula pineal,
permito que el velo del olvido se disuelva,
abro mis ojos espirituales para ver más allá de la ilusión,
para conectar con la verdad y con la fuente infinita de amor.
Que mi mente se libere de las cadenas del miedo,
que mis pensamientos sean puros y elevados,
y que la energía cósmica fluya a través de mí
como un río de luz sanadora y transformadora.
Yo soy luz, yo soy amor, yo soy conciencia infinita.
Soy un alma eterna en un cuerpo temporal,
y mi esencia es libre, poderosa y divina.
Nada ni nadie puede dañarme,
porque el poder de la creación mora en mí.
Estoy protegido, guiado y bendecido
por la fuerza infinita del Universo.
¡Hecho Está!